BENEATH THE MASK  
Beneath the mask es un foro multiverso o temática libre que a diferencia de otros foros sus cuentas se dividen entre masters/usuarios y personajes.

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 01.- Welcome To Kingsmouth
POSTEADO: Aug 15 2017, 11:52 AM

WELCOME TO KINGSMOUTH

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Para lo que algunos podrían ser sucesos extraños para las 3 organizaciones eran producto de las criaturas que habitan en el llamado mundo secreto. El problema ha sido que esos monstruos parecen haberse multiplicado, siendo Kingsmouth uno de los primeros lugares en quedar a su suerte. No se sabe cuánta gente ha sobrevivido tan sólo que ha sido invadido por zombies, en su mayoría.

Pero la cosa no acaba aquí ya que entre los Iluminati hay personas, con bastante poder dentro de la organización, que no parecen ser trigo limpio, así que para buscar la neutralidad y no matarse entre ellos, han acordado con la organización Dragón que les ayudasen con este asunto. Los Templarios, los mayores enemigos de los Iluminati por sus diferencias a la hora de tratar las cosas, se han hecho eco de la noticia y han querido "ayudar" a su manera. ¿El problema? la persona a la que hay que investigar parece estar relacionada con lo sucedido en Kingsmouth. Así que, las 3 organizaciones han acordado trabajar juntas para arreglar ambos asuntos.


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POSTEADO: Aug 16 2017, 11:13 PM
¿Qué podría ir peor que trabarse un bicho? estar rodeada de zombies, pero eso sería adelantar acontecimientos. Aquel día comenzó con una reunión en Londres. Unos pocos templarios, en su mayoría nuevos fichajes, teníamos que dirigirnos a KKingsmouth a quitar de enmedio unas cuantas molestias y a la vez meternos en los asuntos de los Iluminati. Apenas llevaba un mes siendo templaria y no había querido indagar sobre otras organizaciones. Sabía que podía preguntarle a Tanith lo que quisiera pero a veces daba las cosas por hecho porque una parte de mi pensaba que vivir en la ignorancia era tener una vida más feliz.

Era la primera vez que salía de Londres desde que me convertí. Tanith me guió hasta el subterráneo. Pensaba que tomaríamos el metro pero estaba muy equivocada. Al final de las escaleras había una luz entre amarilla y naranja. Demasiado brillante para mis ojos que pedían unas gafas de sol para poder ver algo. No sentí nada al cruzar aquella luminosa ¿puerta?. No vi nada, tanta luz hizo que fuese con los ojos completamente cerrados. Si había como en la película de Stargate me lo había perdido.

- Pero qué cojones....- No había acabado en el metro, estaba en un paisaje totalmente fantástico. Había un árbol gigante al que no podía ver la parte superior por la cantidad de luz que había. Todo el lugar estaba conectado por sus gigantescas ramas. Alucinada, seguí a Tanith mientras me explicaba qué era aquel lugar.

Al cabo de un rato nos detuvimos delante de otra puerta. No era luminosa pero era como un espejo que mostraba una ciudad. Allí nos teníamos que dirigir, pero antes de cruzar debíamos esperar al resto de personas que habían sido asignadas a aquella misión.
POSTEADO: Aug 17 2017, 04:27 PM
Lo mío no es conversar. Jugaba en contra de Koenig que apenas habíamos cruzado palabra en los pasillos. Quizá alguna vez hubo un levantamiento de cejas, un asentimiento con la cabeza en señal de reconocimiento… No tengo nada contra ella. En realidad, es algo que me pasa con todo el mundo. Es como un muro invisible, o mejor, es como si ya supiera de antemano que no iba a seguir el guión establecido y prefiriese ahorrarle ese paso. Un mes, me habían dicho que llevaba entre nosotros antes de que nos reuniéramos en el punto de encuentro. La miré de arriba a abajo con todo el disimulo que pude, con la ventaja de llevar las gafas de sol. Estaba tierna todavía. Me ofrecí a explicarle todo lo que necesitase y nos pusimos en marcha para no perder más tiempo.

Fue un poco cruel por mi parte no avisarle de lo que pasa en Agartha. Esperé en la entrada con los brazos cruzados a que Koenig se adaptase a la luz. Torcí el gesto. Un poco pronto para ponerse a hablar con esos términos…

Bienvenida a Agartha

Me recordaba demasiado a mi primera vez. La misma conmoción al descubrir a los gigantes mecanizados haciendo temblar el suelo a su paso, el intrincado dibujo de las ramas del inmenso árbol, los paneles del suelo, la caída infinita, el cielo ámbar. Mi maestro desperdició su tiempo intentando hacerme entender cómo funcionaba todo aquello, que era, su filosofía. Yo no soy mi maestro.

La entrada por la que accedimos parecía un estanque puesto en vertical, cuyas revueltas aguas nos devolvían el reflejo de la ciudad de Londres y no el nuestro. A saber cuándo volveríamos a recorrer sus calles, o si volveríamos a hacerlo. Era algo que me planteaba cada vez que salía. Eché a andar por la plataforma que asemejaba la base anillada de un tronco, hacia uno de los paneles brillantes del suelo, un círculo azul.

Aquí -con un gesto algo dramático, extendí los brazos -confluyen todas las dimensiones. Todos los espacios. Todos los tiempos. Piensa en ello como si fuera un laberinto de pasillos con muchas puertas. Antes de salir a algún “recado”, asegurate de aprenderte el camino correcto. Por… precaución. Para ir de una puerta a otra, solo tienes que plantarte en círculos como éste.

Me usé a mi misma de ejemplo, situándome sobre el foco con los pies muy juntos. Una corriente de aire, una fuerza invisible, me empujó por el aire.

¡No mires abajo! -le advertí antes de perderla de vista.

El vuelo duraba un segundo, lo suficiente para revolverte el estómago, incluso estando acostumbrada a esos paseos. Me posé en la siguiente plataforma afianzando los pies, y aguardé a que mi compañera acudiera a mi encuentro. Desde ese punto, se podía ver otras plataformas, otras puertas. El tránsito era abundante. Gente de todas las nacionalidades, estilos y experiencias diferentes saltaban de aquí para allá, atravesaban los estanques, sobrevolaban la gran caída, charlaban, se saludaban. Todo ascendía como un zumbido hasta nosotras.

Eso es Kingsmouth -le comenté cuando llegó y se quedó mirando la entrada, una imagen de la fachada de la iglesia que se enturbió y modificó hasta convertirse en el ayuntamiento de la ciudad. Por si hacían falta más señas -Espero que los demás no tarden mucho. Cuanto antes empecemos, antes acabaremos.

Y no tendría que estar buscando un tema de conversación para amenizar la espera. Me aclaré la garganta y dibujé unos círculos con la punta del pie. De pronto, no sabía muy bien a dónde mirar. Me llevé las manos a las caderas, tanteando con la derecha la espada que abultaba debajo de la gabardina negra, y con la izquierda, el catalizador de intrincadas ramas del bolsillo.
POSTEADO: Nov 17 2017, 07:32 PM
Un fuerte ruido recorrió la calle. Los cristales de las casas retumbaron a mi alrededor. Algunos escombros cayeron tras de mí, mientras corría como una exhalación. Por mucho que lo intentase, apenas avanzaba. Era como si mi cuerpo pesase mil kilos. Cada paso que daba requería toda la fuerza que nunca imaginé ser capaz de tener o reunir, pero allí estaba. Pisé unos charcos que decoraban el suelo condensados en los huecos formados entre los adoquines. Un rugido me obligó a mirar hacia atrás. Allí, rodeando el edificio, un enorme ser de fuego y humo apareció, mirándome con unos ojos tan profundos y oscuros que podía sentir como observaba mi alma. Me llevé la mano al cinturón y saqué de allí mi revolver, apuntando a aquel terrible rostro que se elevaba casi diez metros sobre el suelo. Apreté el gatillo y sonó el disparo, pero o erré el tiro o no salió del cañón nada. Nuevo disparo, mismo resultado. El tercero ni siquiera sonó. La bestia sonrió con una mueca aterradora y caminó hacia mí. Cada uno de sus pasos eran cien míos, y cada uno de los míos era como recorrer cien metros. Me iba a coger. Podía sentirlo. Pero no me iba a dejar pillar tan fácilmente. Así que me giré y volví a esforzarme en recorrer los veinte metros que me separaban de la puerta trasera de aquel local. Sólo tenía que llegar, estirar la mano, abrir la puerta y meterme allí. Le resultaría mucho más difícil alcanzarme allí. Vamos Jason, no te rindas ahora.

*Pum*

Un paso suyo que hizo temblar todo.

*Pum*

Otro más.

*Pum*

La alarma de un coche que tenía a mi derecha saltó mientras sus faros parpadeaban al son del molesto ruido.

*Pum*

Ya había recorrido la mitad del camino, pero estaba a punto de pillarme. Sentía el calor abrasador que emanaba de su cuerpo, evaporando el agua del suelo. Estiré la mano, y justo cuando mis dedos rozaban el pomo sentí una presión en mi cuerpo tan brutal que creí que me había partido todos los huesos. La puerta se alejó de mí a toda velocidad, perdiendo así toda esperanza de salvarme. No podía ser así. No podía terminar así. El monstruo me giró hasta tenerme justo en frente. Sus ojos me abrasaron. Intenté zafarme de aquellas manos pero era imposible. Entreabrió la boca y sentí un hedor pútrido de otro mundo emanando de ella. Rugió con fuerza, con una fuerza inimaginable.

JASOOOOOOOOOOOON

Se acabó... Una vez más aquella bestia había conseguido atraparme...


- Jason... ¡Jason, despierta, maldita sea!- Lo primero que sentí fue el frío de la mesa en mi cara. Me desperté dando un respingo, con esa sensación de que te caes. Miré a mi alrededor. Estaba en un despacho. Uno no muy grande, lleno de documentos por todos lados. Hojas apiladas, carpetas de las que asomaban papeles y fotos... Era un poco caótico. Un fuerte dolor de cabeza me oprimió las sienes. Tenía la mitad de la cara dormida. La mitad sobre la que me había apoyado. La boca me sabía a ginebra y estaba tan seca como una suela. Me froté los ojos y alcé la vista al otro lado de la mesa. Allí, con cara de pocos amigos, estaban Jack, uno de mis compañeros. Su canoso bigote estaba torcido en una mueca de asco y enfado.- Joder Jason... Otra vez has estado bebiendo, ¿no?-

Poco a poco las imágenes y recuerdos fueron volviendo a mi cabeza. Aquel era mi despacho, y tras la investigación de la noche anterior había decidido celebrar el éxito con una botella... Que acabé vaciando. Jack negó la cabeza y se acercó hasta la ventana, abriendo las cortinas con violencia. Un rayo de sol cruzó la habitación dándome en toda la cara. Reaccioné casi como un vampiro, cerrando los ojos con fuerza y tapándome la cara con una mano, mientras que con la otra hacía gestos para que cerrase aquella luz que me estaba matando.

- Jack, ¿qué coj...? ¿Qué haces? ¿Quieres matarme?- Menuda resaca... Menudo dolor... Joder, menudo día me esperaba. Abrí uno de los cajones y rebusqué con la mano una aspirina. Encontré un blister. Vacío. Maldije por lo bajo y rebusqué de nuevo. Encontré otro, pero por suerte este tenía una aspirina. La última. Tenía que ir a comprar. Me la tragué tal cual, sin agua ni nada. Ya luego bebería algo para bajarla.

- Precioso... Alcohólico y drogata...-

- ¿Has venido a tocarme las narices o pasa algo?- No le gustó mucho aquel comentario, pero tampoco me importaba. Tenía una resaca de caballo y sabía que si me había despertado era por algo, algo más importante que un simple comentario estúpido.

- Tienes trabajo. Venga, arriba.- Fruncí el ceño y negué con la cabeza.

- ¿Trabajo? ¿Dónde?-

- Kingsmouth. Venga, no tienes todo el día.- ¿Kingsmouth? ¿Qué demonios pasaba con ese sitio? ¿Por qué me tocaba a mí? Me levanté y un latigazo en la sien me obligó a apretar dientes y ojos.

- Joder... ¡Espera! Dios, esta resaca me está matando... ¿Qué hay que hacer allí?- Sabía que molestarme con él no iba a llevarnos a otro sitio que una larga discusión sin sentido que acabaría por aumentar mi dolor de cabeza. Pero necesitaba lavarme, aunque fuese darme un duchazo rápido o algo. Y comer algo. Pero a Jack eso le importaba bien poco así que tuve que acelerar el paso a pesar del dolor para alcanzarle por los pasillos. No sabía dónde tenía mi gabardina ni la mitad de mis cosas. Seguí hasta mi compañero a su despacho, donde se giró por fin para mirarme con una mano en el pomo de la puerta.

- No me han dicho mucho. Al parecer hay un problema con unos zombies o algo por el estilo. Las tres organizaciones vamos a estar allí. Tienes una hora para arreglarte y bajar. Cuando estés listo ve directamente. Los otros agentes irán por su cuenta. ¿Todavía sigues aquí?- Y con esas palabras entró en su despacho y me cerró la puerta en las narices. Perfecto... Las tres organizaciones. Eso significaba que iba a haber templarios mirándote por encima del hombro. A mí me importaba bien poco si eras illuminati, templario o dragón. Yo iba a hacer mi trabajo con quien tocase. Y fin de la historia. Un olor a sudor me llenó los pulmones e hice una mueca. Levanté el brazo y me olí. Joder, sí que era yo. Necesitaba esa ducha como agua de mayo.

---

Una hora después estaba cruzando aquel portal que me llevaba a cualquier parte del mundo. La ducha me había sentado genial, casi tan bien como el medio litro de café que me había metido entre pecho y espalda. Unas galletas de mantequilla que sabían a rancio harían las veces de desayuno... O comida... O la comida que diablos fuese. Llevaba gabardina de misiones, con una camisa blanca con el último botón desabrochado y una corbata oscura, ligeramente suelta a la altura del cuello. Pantalones negros y botas. Me llené el cinturón y los bolsillos con un par de relicarios hechos por mí mismo con tréboles de cuatro hojas, agua bendita y plata que me diesen cierta protección. La petaca llena con whisky en el bolsillo interno de la gabardina. El reloj de mi abuelo, desgastado pero que todavía funcionaba, en la muñeca izquierda. La esfera tenía un montón de muescas y marcas de golpes obtenidos a lo largo de los años. Y por supuesto, mis "amigas". Dos revolver Colt del 45 con seis balas hechas por mí, diseñadas para herir a las criaturas sobrenaturales como vampiros, hombres lobo, zombies, etc; una Remington 870 por si el bicho en cuestión era más grande; una linterna y una navaja multiusos. Con eso valdría, además de mi libreta para tomar notas en mis labores de investigación. Con suerte no sería un trabajo ni muy sucio ni muy ruidoso, aunque cuando se trataba de criaturas sobrenaturales todo era posible. Suspiré un momento y me mentalicé para lo que me esperaba. Un salto que solía marear, y no tenía ni idea de si iba a echar todo o no.

- Bueno, vamos allá...- Y crucé aquella luz.

No era el primero en llegar al punto de reunión. Ya había dos chicas allí, una con el pelo azul y la otra con cara seria. No me sonaban, así que lo más probable es que fuesen templarias. Bueno, empezamos bien.

- Hola... Supongo que vais a Kingsmouth... Encantado. Mi nombre es Jason.- Jason y ya está. No hacía falta dar apellidos. Extendí la mano en señal amistosa e intenté ser amable. Al fin y al cabo, puede que la relación entre templarios e illuminati no fuese muy buena, pero había que intentar ser educado en todo momento.
POSTEADO: Mar 1 2018, 11:40 PM
No tardó en llegar un nuevo miembro a aquella fiesta. Se le veía mayor que nosotras pero nadie podía negar que era esa clase de hombre de buen ver. Si no fuese por aquella gabardina que llevaba seguramente acabaría colocándome detrás de él en algún momento para alegrarme la vista con su trasero. Sus ojos, en cierto modo, me hipnotizaban, sentía que me podía perder ellos en cuestión de segundos y quedarme allí parada durante horas observando aquella parte de la cara.

Parpadeé un par de veces para regresar a la realidad, aunque seguía preguntándome si seguía en la realidad o un sueño con demasiados detalles que podía llegar a recordar.

Dejando aquellos pensamientos en los que me alegraba la vista, acepté el apretón de manos de Jason.– Yo soy Karin.– El no mencionó apellido alguno, así que yo haría lo mismo.

Después de soltarle la mano iba a presentar a mi compañera, pero preferí que lo hiciese ella misma y que decidiese si quería dar un apretón de manos o no. Fue en ese momento en que pude ver aquella postura de seriedad, con los brazos cruzados y escondiendo una mirada amenazadora, que sólo yo me imaginaba, detrás de las oscuras gafas de sol. Acabó por presentándose mostrando que no deseaba hacer nuevos amigos.

Acabó por soltar la pregunta gran pregunta. ¿Íbamos a ser 3 sólamente? Era muy extraño que los templarios enviasen a 2 de sus soldaditos y los del resto de grupos mandasen a uno únicamente. Es más, ni siquiera sabíamos de qué grupo se trataba. ¿Iluminati o dragón?. La curiosidad podía conmigo.– ¿De qué bando eres?.– Quizás era una pregunta irrespetuosa, tano como preguntarle a una mujer por edad y peso.

POSTEADO: Mar 2 2018, 06:23 PM
Retrocedí un paso para dejar que Koenig rompiera el hielo y se presentase. Por eso la chica no vio de primeras la actitud reservada que había adoptado, cruzándome de brazos y bien parapetada detrás de las gafas de sol. Las cejas inclinadas formaban una punta de flecha que señalaba directamente a mis labios apretados, formando una fina línea. Durante décimas de segundo me mantuve así, inmóvil, como si fuera una estatua.

Le estudié hasta que tuve que ceder a las presiones sociales. Alto, fibroso. La gabardina le daba un aire misterioso. Seguro que tenía mucho que ocultar. A mi no podía engañarme con esos ojos tan claros. Tomé aire estirando la espalda hasta que me crujió.

Yo soy Tanith -dije secamente -. ¿Esperamos a alguien más? Me sorprendería mucho que, sabiendo que nosotras vendríamos juntas, los tuyos no te enviasen con refuerzos...

Koenig fue mucho más directa que yo. Aunque es cierto que habría sido mucho más sencillo empezar por ahí. ¿Y si fuera un Dragon?

No. Apestaba a Illuminati. Por todos sus poros.

Así es como habla Nico...»

Nadie me vio tragar saliva y rebajarme en lo que dura un parpadeo. La vocecita de mi cabeza tenía razón. Me estaba subiendo demasiado. Mantuve la postura, pero reduje el rictus de extrema seriedad un tanto.
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